Por el cansancio abrumado, con la mirada en el horizonte…
Sueños perdidos, cada vez más lejanos, ¡casi invisibles!
¡Oh Confusión! difícil existencia casi invivible…
Ese era mi destino… ¡Dios mío!!! ¡Por favor! Mi clamor...
A la orilla del camino, sentado, casi tendido…
De día pero sumido en la oscuridad del no futuro, perdido.
¿Sueños y esperanzas donde están?
Ese era yo…
Una luz, ¿un destello? ¡No! ¡Avalancha que ilumina!
Llego a mi para cambiar mi destino y acompañar mis penumbras,
Ojos y sonrisa, dulces y coquetos… color de piel, textura sutil,
Mi musa, mi amada… mi dulce tentación.
Fuerza y alegría, soplo de inspiración, mi bendición
Esa eres Tú…
¿mi clamor? Dios lo escucho, con un suave susurro
“¿pediste compañía? Te envío una esposa,
Toma un regalo, real perla del otún,
Toma un regalo, una pecosa hermosa”
Te llevo de la mano, te invito… sin miedo mi amor.
Fortaleza y apoyo, dulzura ¡oh sabor, la vida volvió!!!
El horizonte espera, ahora navegamos dos: cuerpo, alma, corazón.
Muchos pasos por dar, lloviznas, tormentas, abrazos de sol, quizás…
¿Y la esperanza? Cuando vea mi mano arrugada y cansada,
En busca de apoyo Oh! ¡Amor! ¡Ahí esta la tuya, nunca me soltó!
Autor: Luis Javier Forero M. Jafo
viernes, 17 de septiembre de 2010
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